25 de mayo de 2015

El cibernético hombre del futuro.

 

¿Debemos sentir temor del avance cibernético computacional y su influencia en la mentalidad del ser humano? ¡No lo creo! La humanidad debería estar muchísimo más adelantada de lo que está en la actualidad en cuanto a avances tecnológicos se refiere. Lo primero es que la computadora existe desde hace algo más de setenta años y el ejército norteamericano ya utilizaba el internet, o su primera versión, a mediados de los años setenta. Lo segundo es que el temor al control o sustitución del hombre por las máquinas es obsoleto e infundado. Hollywood hace más de treinta años que se adelantó a los pronósticos de lo que algunos pesimistas piensan que podría ser el futuro. Películas como: Terminator con Arnold Schwazenegger, Cyborg con Jean Claude Van Dame, Robocop, Mad Max y muchas otras, ya vienen advirtiendo acerca de un supuesto antagonismo entre las máquinas y el hombre. Hay una realidad más profunda que esa de fantasear con el control de la humanidad por las máquinas. Algo que solamente puede ser evitado si el hombre se destruye a sí mismo antes que el avance tecnológico escale niveles más allá de la imaginación del hombre actual. Ya en los años setenta hubo una serie televisiva que pronosticó lo que será el hombre del mañana, les hablo del "Hombre Nuclear", que fue protagonizada por Lee Majors. Ese es el futuro no muy lejano del hombre. Hay miles de científicos en el mundo trabajando en la cibernética; muchos se atreven a predecir que dentro de un par de décadas habrá personas que decidirán cambiar sus piernas por piernas biónicas o cambiar sus ojos, sus brazos, y órganos internos del cuerpo por otros creados artificialmente, aunque los suyos estén saludables, y honestamente yo creo que sí, si la humanidad no desaparece entre guerras y epidemias, en el futuro no muy lejano habrá muchos seres biónicos poblando la tierra. ¿Nos alarmamos? De ninguna manera. Inculcar en nuestros niños el temor de que en el futuro los humanos serán menos humanos es pretender atrasarlos. La verdad es que los humanos del futuro simplemente serán eso… humanos del futuro. Esa será su realidad y la van a asumir tan normal como los niños de hoy asumen las computadoras y el internet. De hecho, hay tecnologías que permiten, mediante la colocación de un lente de contacto, reconocer rostros y lugares y luego suministrar dicha información al usuario del lente que puede leerla sin dificultad. Otros científicos dan los toques finales a las memorias que serán implantadas en el cerebro humano para que conectadas por medio de electrodos, el cerebro del hombre pueda disponer de toda la información que existe. Es más, si el hombre no albergara tanto odio hacia sus semejantes, hace rato que habríamos llegado a ese nivel científico. La mayoría de las enfermedades se habrían erradicado de la faz de la Tierra si usáramos la tecnología para beneficiar a la humanidad de manera desinteresada. Si ya a principios de los ochenta jugábamos ajedrez con las computadoras, demasiado tiempo ha tardado la humanidad en crear vehículos para transportarnos en el aire y que dejen atrás a los autos de cuatro ruedas, o, ¿por qué no? Trasladarnos a otras galaxias en cuestión de segundos y visitar otros mundos. No, no será el hombre menos humano cuando todo eso suceda, simplemente será un hombre diferente, será un ser humano que habrá evolucionado, pero, seguirá siendo un ser humano. Después de todo, hoy en día existen hombres con corazones mas fríos que cualquier máquina, de lo contrario no habría tanta pobreza ni tanta hambre en la Tierra.  

27 de abril de 2015

Avaricia... ambición descontrolada.


Avaricia es el afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Las personas avariciosas no tienen control de sus acciones, son capaces de cualquier cosa con tal de obtener cuantiosas fortunas. Es que la avaricia es un vicio, una adicción al dinero, con el agravante de que, contrario a muchos otros vicios, la avaricia nunca se sacia y al final termina haciendo daño a aquellos que han sido víctimas de esa enfermedad. Pierden amigos, familiares, socios de negocios y hasta su propia salud, porque la avaricia les demanda mucho más de lo que ellos pueden dar y los lleva a adquirir fortunas que luego no quieren gastar. Hay que saber diferenciar entre querer progresar, tener éxito económico y ser avaricioso. Ser próspero, fruto de un trabajo honrado y del esfuerzo y dedicación que se imprime al mismo, sobre todo cuando se aporta al bienestar de la familia, es gratificante y contribuye a la economía nacional. En cambio, ser avaricioso es estar condenado a nunca ser feliz y llegar incluso a dañar a los demás por ser víctima de la avaricia, que es una enfermedad mental. Una persona con esas características debe buscar ayuda profesional. Desafortunadamente, ese tipo de personas no se da cuenta fácilmente que está teniendo dificultades con su comportamiento hasta que es, casi siempre, demasiado tarde. Como dice un viejo refrán: “La avaricia rompe el saco”.

Los políticos avariciosos, cuando ocupan puestos de legisladores y/o funcionarios gubernamentales, son aquellos que fomentan e incurren en la corrupción administrativa, aumentando sus cuentas bancarias y empobreciendo al país. En el ámbito religioso se tilda de “simonía”a la avaricia que afecta a miembros de religiones que pretenden vender dones espirituales por dinero. Esta práctica  es más común de lo que pudiera pensarse, puesto que son muchos los líderes de iglesias que venden incluso las posiciones dentro de sus congregaciones a aquellos que aportan más dinero a sus causas. El término “simonía” se deriva del relato bíblico ocurrido en Samaria, donde se muestra a Simón el mago queriendo comprar con dinero los dones del Espíritu Santo que manifestaban Pedro, Juan, Felipe y los demás apóstoles (Hechos 8:9-24). El teatro clásico nos presenta un claro ejemplo del mal provocado por la avaricia en “El Avaro” de Moliere. Es conveniente trabajar para obtener las cosas que necesitamos, pero, cuando se piensa en hacer fortuna para atesorarla, llegando incluso al extremo  de disimularla, haciéndose pasar por necesitado, con tal de no compartirla, entonces es hora de revisarse, no sea que esté usted siendo víctima de la avaricia.

10 de abril de 2015

Trinología de la vida.

La esencia trina de la vida se conjuga en la energía proyectada en tres dimensiones que forman el equilibrio perfecto. El Creador, origen de todas las cosas, visibles e invisibles, fuente infinita de vida, gracia, amor y poder; el Espíritu Santo, consolador que transmite la energía de la creación a los seres vivos; y, Jesucristo, la muestra más grande de misericordia que el Padre ha dado al mundo, el verbo que se hizo carne para que el cerebro finito del hombre pudiera ser capaz de asimilar de manera tangible el inagotable poder de la creación. Es Jesucristo el camino mostrado a los hombres para que puedan creer en la justificación que nos da salvación. El hombre, el ser o ente que hemos aceptado como la excelencia de la vida, es trino desde múltiples perspectivas. Somos cuerpo, mente y espíritu, más, cada una de esas partes que nos componen tiene otras tres manifestaciones. En el cuerpo, es decir, en lo físico, estamos compuestos de líquido, músculo y huesos; en lo mental tenemos: una mente que guarda las experiencias, recuerdos o memorias, una mente que razona, asimila e interpreta dichas experiencias y una mente que discurre, que crea, que escudriña sin involucrar la voluntad y discurre por encima del espacio-tiempo dentro del cual el hombre físico está limitado; en lo espiritual tenemos: el aliento de vida que Dios nos ha dado para que podamos funcionar en este plano material, el alma o espíritu mental que interactúa con la vida física tal y como la conocemos y toma las decisiones propias del libre albedrío y el Espíritu creador que es siempre puro y está por encima del entendimiento y la razón, es el que nos mantiene conectados con Dios.

El término "trino" proviene del latín y se refiere a la unidad compuesta por tres elementos esenciales, es decir, tres elementos que se unen en uno solo o participan de un objeto en común; la palabra "logía" proviene del griego y significa estudio, ciencia o tratado. Entonces, "trinología" es el estudio de toda unidad compuesta por tres elementos. Cuando estudiamos holísticamente la vida humana estudiamos la trinología de la vida, porque el todo siempre será más que la suma de sus partes.

23 de marzo de 2015

¿Cuál política dominicana?

La política es una ciencia y como tal contiene reglas y normas que han de observarse para su correcta aplicación y efectividad. Lo que se practica en nuestra nación dominicana no es lo mismo que se entiende por la política como ciencia, no señor, de ninguna manera. No existe ciencia cuando los liderazgos dependen de cuanto dinero se pague a los supuestos seguidores, un liderazgo comprado no es tal cosa, eso se llama mercadeo. Se paga a la gente para que haga ruido a favor de tal candidatura, salen a la calle, en los medios de prensa, en la web, en todos lados, defendiendo una causa en la cual no creen, solamente porque son pagados y hacen del quehacer político dominicano su medio de vida, su trabajo. Tampoco puede haber ciencia política sin que exista una ideología clara en la mente de los miembros de un partido político. Si se le pregunta a cualquier dirigente político dominicano acerca de la ideología de su partido, probablemente ni siquiera sepa definir lo que ideología política significa, pues no hay un consenso de unidad monolítica partidaria entre la gente que cree que hace política en Dominicana. Sólo existe el interés personal y son muy pocos los que aspiran a ocupar un cargo público con el fin de trabajar por y para el pueblo sino que lo hacen, en su gran mayoría, para su lucro y beneficio personal.

La política es una ciencia hermosa, pero aquí en Dominicana todavía no se aplica entre la gente que cree que hace política, más bien es desconocida por ellos, porque la ciencia requiere observación y estudio, no el interés de enriquecerse. Esa es la diferencia.

14 de febrero de 2015

El amor... filosofado.

"Si quieres ser amado, ama y sé amable".  Benjamín Franklin.

"El amor empieza por casa, si no te quieres nadie te querrá".  Walter Riso.

 "Si el amor no se renueva cada día, se convertirá en hábito y esclavitud"  Khalil Gibrán.

 "Cuando el amor es feliz lleva al alma a la dulzura y a la bondad".  Víctor Hugo.

"El amor es fe y no ciencia".  Francisco De Quevedo.

"El amor es la poesía de los sentidos".  Honoré De Balzac.

"El amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males".  Leonard Cohen.

"El amor que damos es el único que conservamos".  Elbert Hubbard.

"El hombre que sabe desintegrar el átomo, pero no tiene amor en su corazón, se convierte en un monstruo".  Jiddu Krishnamurti.