El presidente de Colombia dijo ayer en Cartagenas de Indias que el mundo debe cambiar la estrategia en la lucha contra las drogas. Cada vez que escucho a otro mandatario más hablar sobre dicho tema, me da la impresión de que, o bien viven en limbolandia o es que todavía se creen que el pueblo es tan ingenuo. Cada cierto tiempo sale uno con el mismo discurso desfasado pero hasta ahora nada ha cambiado. Es hora de dejar a un lado las palabras y pasar a los hechos. Santos citó como un logro el que en Colombia se incautaron 820 toneladas de cocaína desde agosto del 2010, y yo me pregunto: "¿Podrá ser tan ingenuo un presidente de Colombia en lo que se refiere al mundo de las drogas?". ¡Claro que no! Él sabe bien que al narcotráfico no le importa dejar cien kilos de cocaína a la disposición de la policía, para tenerlos entretenidos, mientras otros cinco mil kilos llegan tranquilamente a su destino. Entonces, el gobierno celebra los cien kilos incautados y el narcotráfico celebra los cinco mil kilos que llegaron. También citó que desde 1993 hasta hoy se arrestaron a 995,000 personas por nacotráfico. No hay que ser un genio para deducir que si esos casi un millón de ciudadanos hubieran sido grandes señores de la droga, pues ya el narcotráfico habría desaparecido. La verdad es que la mayoría de esos ciudadanos apresados son víctimas del inefectivo sistema actual que piensa más en lucrarse de las ganancias y de los bienes incautados a los narcotraficantes que en la salud y el bienestar del ciudadano común. Un gran porcentaje de esos apresados son enfermos drogadictos que en un mundo verdaderamente civilizados serían tratados como lo que son, enfermos dependientes de la droga, y no como infractores de la ley; otro porcentaje está compuesto por nuestros jóvenes que ven en la droga la mejor oportunidad de reducir la brecha de desigualdad en que los coloca la sociedad y prefieren arriesgar sus vidas cada día antes que someterse al abusivo atropello que sifnifica ser esclavo de un empresario poderoso que ofrece pagarle por tres meses de trabajo lo que él se gasta en media hora almorzando en un lujoso restaurant; y, está el peor de los casos, un amplio porcentaje de esos apresados son personas que ni siquiera se enteraron de que estaban siendo utilizados como mulas o como "pantallas", pero, igual tendrán que purgar condena en la universidad del crimen profesional, que significa la cárcel de cualquier país del mundo.
3 de junio de 2015
¿Cuál "lucha contra las drogas"?
25 de mayo de 2015
El cibernético hombre del futuro.
¿Debemos sentir temor del avance cibernético computacional y su influencia en la mentalidad del ser humano? ¡No lo creo! La humanidad debería estar muchísimo más adelantada de lo que está en la actualidad en cuanto a avances tecnológicos se refiere. Lo primero es que la computadora existe desde hace algo más de setenta años y el ejército norteamericano ya utilizaba el internet, o su primera versión, a mediados de los años setenta. Lo segundo es que el temor al control o sustitución del hombre por las máquinas es obsoleto e infundado. Hollywood hace más de treinta años que se adelantó a los pronósticos de lo que algunos pesimistas piensan que podría ser el futuro. Películas como: Terminator con Arnold Schwazenegger, Cyborg con Jean Claude Van Dame, Robocop, Mad Max y muchas otras, ya vienen advirtiendo acerca de un supuesto antagonismo entre las máquinas y el hombre. Hay una realidad más profunda que esa de fantasear con el control de la humanidad por las máquinas. Algo que solamente puede ser evitado si el hombre se destruye a sí mismo antes que el avance tecnológico escale niveles más allá de la imaginación del hombre actual. Ya en los años setenta hubo una serie televisiva que pronosticó lo que será el hombre del mañana, les hablo del "Hombre Nuclear", que fue protagonizada por Lee Majors. Ese es el futuro no muy lejano del hombre. Hay miles de científicos en el mundo trabajando en la cibernética; muchos se atreven a predecir que dentro de un par de décadas habrá personas que decidirán cambiar sus piernas por piernas biónicas o cambiar sus ojos, sus brazos, y órganos internos del cuerpo por otros creados artificialmente, aunque los suyos estén saludables, y honestamente yo creo que sí, si la humanidad no desaparece entre guerras y epidemias, en el futuro no muy lejano habrá muchos seres biónicos poblando la tierra. ¿Nos alarmamos? De ninguna manera. Inculcar en nuestros niños el temor de que en el futuro los humanos serán menos humanos es pretender atrasarlos. La verdad es que los humanos del futuro simplemente serán eso… humanos del futuro. Esa será su realidad y la van a asumir tan normal como los niños de hoy asumen las computadoras y el internet. De hecho, hay tecnologías que permiten, mediante la colocación de un lente de contacto, reconocer rostros y lugares y luego suministrar dicha información al usuario del lente que puede leerla sin dificultad. Otros científicos dan los toques finales a las memorias que serán implantadas en el cerebro humano para que conectadas por medio de electrodos, el cerebro del hombre pueda disponer de toda la información que existe. Es más, si el hombre no albergara tanto odio hacia sus semejantes, hace rato que habríamos llegado a ese nivel científico. La mayoría de las enfermedades se habrían erradicado de la faz de la Tierra si usáramos la tecnología para beneficiar a la humanidad de manera desinteresada. Si ya a principios de los ochenta jugábamos ajedrez con las computadoras, demasiado tiempo ha tardado la humanidad en crear vehículos para transportarnos en el aire y que dejen atrás a los autos de cuatro ruedas, o, ¿por qué no? Trasladarnos a otras galaxias en cuestión de segundos y visitar otros mundos. No, no será el hombre menos humano cuando todo eso suceda, simplemente será un hombre diferente, será un ser humano que habrá evolucionado, pero, seguirá siendo un ser humano. Después de todo, hoy en día existen hombres con corazones mas fríos que cualquier máquina, de lo contrario no habría tanta pobreza ni tanta hambre en la Tierra.
27 de abril de 2015
Avaricia... ambición descontrolada.
10 de abril de 2015
Trinología de la vida.
La esencia trina de la vida se conjuga en la energía proyectada en tres dimensiones que forman el equilibrio perfecto. El Creador, origen de todas las cosas, visibles e invisibles, fuente infinita de vida, gracia, amor y poder; el Espíritu Santo, consolador que transmite la energía de la creación a los seres vivos; y, Jesucristo, la muestra más grande de misericordia que el Padre ha dado al mundo, el verbo que se hizo carne para que el cerebro finito del hombre pudiera ser capaz de asimilar de manera tangible el inagotable poder de la creación. Es Jesucristo el camino mostrado a los hombres para que puedan creer en la justificación que nos da salvación. El hombre, el ser o ente que hemos aceptado como la excelencia de la vida, es trino desde múltiples perspectivas. Somos cuerpo, mente y espíritu, más, cada una de esas partes que nos componen tiene otras tres manifestaciones. En el cuerpo, es decir, en lo físico, estamos compuestos de líquido, músculo y huesos; en lo mental tenemos: una mente que guarda las experiencias, recuerdos o memorias, una mente que razona, asimila e interpreta dichas experiencias y una mente que discurre, que crea, que escudriña sin involucrar la voluntad y discurre por encima del espacio-tiempo dentro del cual el hombre físico está limitado; en lo espiritual tenemos: el aliento de vida que Dios nos ha dado para que podamos funcionar en este plano material, el alma o espíritu mental que interactúa con la vida física tal y como la conocemos y toma las decisiones propias del libre albedrío y el Espíritu creador que es siempre puro y está por encima del entendimiento y la razón, es el que nos mantiene conectados con Dios.
El término "trino" proviene del latín y se refiere a la unidad compuesta por tres elementos esenciales, es decir, tres elementos que se unen en uno solo o participan de un objeto en común; la palabra "logía" proviene del griego y significa estudio, ciencia o tratado. Entonces, "trinología" es el estudio de toda unidad compuesta por tres elementos. Cuando estudiamos holísticamente la vida humana estudiamos la trinología de la vida, porque el todo siempre será más que la suma de sus partes.23 de marzo de 2015
¿Cuál política dominicana?
La política es una ciencia y como tal contiene reglas y normas que han de observarse para su correcta aplicación y efectividad. Lo que se practica en nuestra nación dominicana no es lo mismo que se entiende por la política como ciencia, no señor, de ninguna manera. No existe ciencia cuando los liderazgos dependen de cuanto dinero se pague a los supuestos seguidores, un liderazgo comprado no es tal cosa, eso se llama mercadeo. Se paga a la gente para que haga ruido a favor de tal candidatura, salen a la calle, en los medios de prensa, en la web, en todos lados, defendiendo una causa en la cual no creen, solamente porque son pagados y hacen del quehacer político dominicano su medio de vida, su trabajo. Tampoco puede haber ciencia política sin que exista una ideología clara en la mente de los miembros de un partido político. Si se le pregunta a cualquier dirigente político dominicano acerca de la ideología de su partido, probablemente ni siquiera sepa definir lo que ideología política significa, pues no hay un consenso de unidad monolítica partidaria entre la gente que cree que hace política en Dominicana. Sólo existe el interés personal y son muy pocos los que aspiran a ocupar un cargo público con el fin de trabajar por y para el pueblo sino que lo hacen, en su gran mayoría, para su lucro y beneficio personal.
La política es una ciencia hermosa, pero aquí en Dominicana todavía no se aplica entre la gente que cree que hace política, más bien es desconocida por ellos, porque la ciencia requiere observación y estudio, no el interés de enriquecerse. Esa es la diferencia.