El ser humano está diseñado para amarse a sí mismo, para sentir admiración de su propia persona y agradecer las enormes maravillas que encierra la vida humana. Quien es capaz de comprender algo tan sencillo también será capaz de asimilar que existe un poder creador que nos ha dotado de todas las facultades extraordinarias que hacen que cada uno de nosotros sea un ser tan especial. Cuando una persona no entiende que su modo natural de vivir es amarse a sí mismo incondicionalmente, entonces cree necesitar de factores externos para suplir esa necesidad de amar y admirar que debería concentrar en su creador y en su propia existencia. Los sujetos que ostentan el poder económico del globo terráqueo invierten grandes sumas de dinero en publicidad destinada a revertir la mentalidad natural del ser humano y hacerle creer que en vez de amarse a sí mismo, lo que tiene que hacer es buscar satisfacción en lujos, joyas, modas, o hasta en admirar frenéticamente a otros seres humanos. Todo con tal de extraerle el dinero y poder manipularlo más fácilmente. Cada vez que un fanático de cualquier deportista hace un sacrificio, y del poco dinero que ha ganado con su sudor saca cuarenta o cincuenta dólares para adquirir una camiseta del equipo para el cual este juega, sólo porque la misma lleva en la parte trasera el apellido de dicho deportista… eso es idolatría. Algo similar ocurre cuando alguien paga cientos de dólares para presenciar un evento artístico o deportivo, sabiendo que mañana no tendrá dinero ni para comer o que puede invertir ese dinero en mejorar su calidad de vida o la de los suyos. El extremo de esa ecuación es gastar dinero en drogas y alcohol, dañando sus propias vidas, ese tipo de idolatría dañina es una de las causas de la desigualdad e inequidad entre los seres humanos. ¡Ámate a ti mismo y no desperdicies tu dinero!
17 de mayo de 2019
27 de marzo de 2019
Alex Bueno... !Más grande que ayer!
Una cosa siempre me ha sorprendido de este fenómeno musical dominicano que lleva por nombre Alex Bueno: su sencillez. Escuchándolo hablar en la televisión, recientemente en los premios Soberano, donde recibió un premio especial por su increíble trayectoria artística, y esta noche, 27 de marzo del 2019, en el programa televisivo "Esta noche Mariasela", lo descubro de nuevo: tan sencillo como siempre. Es un tipo de sencillez que no puede fingirse, porque incluso al hablar, sus palabras suenan casi teñidas de ingenuidad, como si una inocencia suspendida en el tiempo forma parte de su esencia y se niega a abandonarlo, y deduzco que ha sido esa característica inherente a su persona la que lo ha protegido a través de los oscuros caminos por los que la vida lo llevó en el pasado y ahora lo tiene en el camino de Dios y asegura sentirse felizmente agradecido por ello.
Su prodigiosa voz es otro milagro de la divinidad, el hombre canta tan afinado como antes y el color esplendoroso que dibuja en sus canciones sigue ahí, intacto, imperturbable, como si todo aquello no pasó y sí, digo para mis adentros, él es un milagro de Dios. Anunció que próximamente saldrá un merengue llamado "Toqué fondo", arreglado por el maestro Ramón Orlando Valoy, con quien también lo grabará en colaboración, para ofrecer un testimonio de lo que ha sido su vida y de lo que es ahora. Aunque dice que sus familiares le exhortan a dejar todo eso atrás y no hablar más de su paso por el mundo de los vicios, él es consciente de que debe llevar el mensaje a los jóvenes para que no caigan en los mismos errores por los que él pasó, pues siente que él debe ser ejemplo de superación para aquellos que a veces dudan que puedan salir de las drogas y el alcohol. Y fue precisamente el alcohol el vicio que más hondo llevó a Alex, el último del cual se alejó, hace exactamente cinco años, pues fue en el mes de marzo de 2014 cuando un día despertó en su habitación y vio la botella de alcohol que regularmente tenía en su mesita de noche pero esa vez no llamó su atención y él se sintió raro, porque acostumbraba a tomar tan pronto se despertaba, mas, pasó el día y ahí seguía la botella en su habitación sin llamar su atención. Se preguntó si por fin Dios le había concedido el milagro que tanto le había pedido y así fue. Hoy es un hombre sobrio y su carrera musical se encamina por rumbos prometedores que posiblemente puedan colocarlo en el lugar del cual nunca debió ausentarse, en la preferencia del pueblo que tanto lo ha apoyado, que tanto lo ha querido y nunca lo ha olvidado. Lo escucho y además de su sencillez, percibo que grandes cosas sucederán a uno de los mejores intérpretes de merengue de todos los tiempos que, como dice una de sus canciones, si Dios lo permite, volverá a ser gigante y será más grande que ayer. De hecho, a sus 55 años de edad ya es más grande que ayer. ¡Dios te bendiga Alex bueno! ¡Qué te conceda una larga y próspera vida!