25 de febrero de 2012

Educando con la música.

Hace un tiempo recibí en mi casa la visita de uno de mis amigos e iniciamos una plática que duró casi dos horas. Como siempre, el tema de la música salió a relucir dentro de nuestra conversación e inevitablemente vino la comparación de la música moderna con la de los años ochenta. Mi amigo contó la anécdota que vivió con su hija adolescente unas semanas atrás mientras se encontraban en un centro comercial capitalino. Su hija le dijo "Ay papi, mira a Mozart La Para," a lo que mi amigo replicó "¿y quién es Mozart Lapara ?."Acto seguido su hija procedió a entonar las letras de unas canciones que no fueron del total agrado de mi amigo. Esto es algo que pasa todos los días en nuestra sociedad, a muchos padres no les agrada lo que sus hijos escuchan actualmente. Cuando mi amigo me narró lo acontecido y lo hizo en tono de desaprobación, me vi precisado a recordarle que nosotros también escuchamos a la Cocoband hace veinte años y que en aquellos tiempos llamar "diabla" a una mujer, incitarle a que se suba más la faldita o decir que su diabla se menea más que el diablo, no eran precisamente temas muy cristianos. Fue cuando todo empezó a cambiar.
Otra amiga me contó que llevó a su hija de 17 años a una fiesta y tuvo que salir al patio y permanecer allí para no desmayarse o verse obligada a sacar a su niña de la pista de baile. Este tipo de cosas es más fácil contarlas que vivirlas pero debemos aceptar las cosas tal y como son. El mundo sigue cambiando.
Por lo regular los padres adoptan una de estas dos actitudes ante lo perturbador que resulta el contenido de la música que escuchan nuestros jóvenes: o se escandalizan y la prohiben terminantemente o simplemente se hacen de la vista gorda para no pelearse con sus hijos. Yo pienso que ninguna de las dos es la manera correcta de afrontar ese tipo de situación. Realmente la música es siempre una buena oportunidad para educar y no debemos desperdiciarla.
Lo primero que debemos hacer es sentarnos a escuchar la música que nuestros hijos, sobrinos o nietos escuchan. Debemos ir preparados para no alarmarnos y, luego de cada tema, podremos sostener una conversación interactiva con nuestro anfitrión musical para que ese joven entienda con claridad que es lo que él o ella está escuchando y promoviendo. Se sorprenderá de los resultados. Muchos de los jóvenes modernos ni siquiera están de acuerdo con lo que varios de esos artistas dicen en sus canciones, lo que sucede es que la juventud no tiene tiempo para detenerse a escuchar, sólo quieren divertirse, bailar, brincar y estar a la moda. ¿Le recuerda eso a alguien?
Lo segundo es actualizarse. Cierta amiga cristiana tenía en su celular la canción de Villano Sanz "Yo tenía un sapito." Ella podía haber jurado que esa canción era la misma canción infantil que escuchábamos hace un cuarto de siglo. Procedí a desmenuzarle el contenido de la canción y cuando entendió que el jarrito que le cambiaron a Villano por un jarro no era lo que ella pensaba, borró la canción y se mostró alarmada. Dijo que no escucharía más esa música de ahora. En realidad no todos los intérpretes de música moderna cantan vulgaridades o dobles sentidos, muchos de ellos tienen canciones sanas y jocosas, es cuestión de prestar atención y conocer a esos artistas de la actualidad. Para que después no digan como dijo otra amiga que "Préndelo, préndelo…" se refiere al motor del abuelo del Chief. Pudiera haber sido así si luego no dijera que va a prender su bate, y no está hablando de jugar pelota sino del consumo de Cannabis Sativa, o dicho popularmente, de la marihuana. Si no actualizamos nuestro lenguaje con el de la juventud nos será muy difícil saber cuales canciones aprobar y cuales rechazar  e incurriremos en el error de catalogar a todo el género como una total perversión.
Exijamos autoridades competentes. Doña Zayda Ginebra de Lovatón se hizo tan famosa en la sociedad dominicana de los ochenta que el mismo Johnny Ventura y los Gitanos de Tony Seval escribieron e interpretaron merengues dirigidos a ella, aunque indirectamente, en los cuales mencionaban su nombre y hacían alusión a su afán de prohibición de canciones mientras estuvo al frente de la Comisión de Espectáculos Públicos y Radiofonía. Es que doña Zayda no relajaba con eso. Tema que se pasaba un centímetro de lo que ella consideraba decente y ético, tema que era prohibido. Algunas veces hasta parecía excederse pero gracias a ella todavía hoy la gente admira y disfruta la música merenguera de los años ochenta y la califica como música hermosa y agradable al oído. Es nuestro deber exigir que nuestras autoridades trabajen a favor de la decencia en las letras de la música que escuchamos en la radio y la televisión. Si no lo hacemos luego no tenemos derecho a quejarnos.
Comparta su música con los jóvenes de su familia. Seguro que todos nosotros recordamos aquellas canciones que nuestros padres escuchaban cuando éramos niños. En aquel entonces el aparato de música era controlado por los grandes, pero aún si tenemos que pedirle a nuestros hijos que nos busquen en Youtube temas como: Primavera de Rasputín, El príncipe de Andrés de Jesús, Chepe de el Gran Comprés, Faltaste a la cita de Nnando Galán, entre muchos temas hermosos de nuestro tiempo y aún nos vamos más atrás a las canciones de nuestros padres, les aseguro que nuestros muchachos la pasarán bien riendo     a nuestro lado y escuchando lo que tenemos que contar de aquellos tiempos. Si usted escucha la música de ellos pues ellos también estarán dispuestos a escuchar la música de su tiempo. Créalo porque es así.
Diviértase con la juventud. Le ayudará a sentirse joven todo el tiempo y ellos aprenderán de usted. Y prepárese, puede ser que tenga que explicar algunos temas como: Titiguay de Rasputín, el Jarro pichao de Wilfrido Vargas, el Cuabero de Johnny Ventura y ni hablar de Blas Durán. A lo mejor no sólo enseñamos sino que terminamos aprendiendo con nuestros jóvenes.    

30 de enero de 2012

Armando Almánzar: Premio a la cultura.

Existen alegrías ajenas que uno las hace propias. Ayer me he enterado que Armando Almánzar Rodríguez fue seleccionado ganador del Premio Nacional de Literatura 2012 que la Fundación Coripio y el Ministerio de Cultura entregan cada año. Esa noticia me causó alegría. Es que he sido beneficiario directo del trabajo de Almánzar desde mi más temprana infancia, con menos de dos años de edad me quedaba a ver "Cine para desvelados" y tiempo más tarde "Última Tanda," ambos espacios televisivos conducidos y producidos por Armando en épocas diferentes pero con el mismo tema… las mejores películas del cine mostradas en televisión.
Los comentarios de Almánzar hacían que la trama de aquellas películas adquiriera sentido aún si la misma no era de tu total agrado. Con las películas siempre me ha pasado lo mismo que con los alimentos, no me agrada dejarlas por mitad y prefiero permanecer hasta el final. Por eso cuando alguna película no reunía todas las exigencias de mis gustos personales esperaba los comerciales para ver que cosa nueva aprendería de sus comentarios, llegué a sentirme todo un crítico en la materia del celuloide gracias al contenido de los mismos.
Sus cuentos no los conozco, títulos como "El Gato," "Límite," "Desconocido en el parque," y "Selva de agujeros negros para Chicí la salsa," no estaban relacionados en mi mente con Armando Almánzar, no los he leído pero si Dios quiere los voy a leer muy pronto. Lo que siempre leí fueron sus columnas en los periódicos dominicanos y nunca pude quitar de mi ser la impresión de estar leyendo o escuchando a un antiguo profesor que explicaba las cosas con detalle y autoridad. Por eso me alegra saber que nuestra sociedad reconoce a individuos tan meritorios como él, pues ya sea como crítico de cine o escritor literario,  estoy seguro que muchos dominicanos están agradecidos de las enseñanzas que hemos recibido del señor Armando Armánzar Rodríguez. ¡Felicidades maestro.!

17 de enero de 2012

Hombre, conocimiento y sociedad.

En días pasados estuve tratando de explicar a dos jóvenes la importancia que tiene la educación en la formación del individuo y la consiguiente conformación de una sociedad desarrollada. Puesto que mis interlocutores carecían de las herramientas intelectuales necesarias para asimilar teorías sociológicas complicadas, busqué la manera de explicarles el tema de forma simple. Haciendo uso de sus propios oficios, uno es mensajero y el otro es taxista, realicé una metáfora comparativa sobre la importancia de la educación para la superación del individuo. Les dije que la educación formal, entiéndase escuela primaria y secundaria luego un título universitario y posteriormente una maestría es equivalente a la información que obtenemos cuando deseamos llegar a un punto determinado pero ignoramos el camino que debemos tomar para llegar allí. Continué explicándoles que si estamos en un punto A y  queremos llegar a un punto B podemos acudir a un mapa o mejor aún confiar en las explicaciones que otra persona, que ya ha visitado o tiene pleno conocimiento de cómo llegar a, el punto B nos conceda. entonces les dije, el punto A es el hombre al momento de nacer y el punto B es el pleno desarrollo de ese ser humano que ha de pulirse cuan diamante en bruto extraído de una mina y transformado luego en preciosa joya. Los mapas para edificarnos plenamente acerca del conocimiento o camino recorrido por el hombre a través del tiempo son los  libros, sean físicos o virtuales, que tenemos a la disposición sobre cada tema en particular y las personas o guías son los autores de dichos libros o los profesores que encontramos en nuestro camino al conocimiento. Concluí advirtiéndoles que el ignorar los libros y la educación en sentido general es lo mismo que condenarse voluntariamente al estancamiento en el camino que un hombre debe recorrer hacia su pleno desarrollo.

La filosofía, madre de todas las ciencias, ha buscado desde sus inicios facilitar al hombre las herramientas para su propio bienestar y por consiguiente el de la sociedad a la cual pertenece. Lo más lógico es pensar que las  demás ciencias derivadas de la filosofía habrían de tener el mismo fin, aunque a menudo el ego personal o el afán de lucro tergiversen metas e ideales, en el fondo el conocimiento sea técnico,, científico o popular, debe estar dirigido al beneficio directo del hombre y la sociedad, en caso contrario es sólo una pérdida de tiempo o como dijo el sabio Salomón "vanidad de vanidades."  

14 de octubre de 2011

La Tercera Vez.

Jaime se atrevió una vez más. Tantas veces se había repetido que jamás volvería a cometer un error semejante. En dos ocasiones se vio “obligado” a visitar las casas de los progenitores de sus antiguas novias,  Jaime lo consideraba anticuado pero ambas veces fue amenazado del retiro de todos sus privilegios sentimentales si no acedía a la sutil invitación. Su novia actual, Verónica, le dio un ultimátum; Cenas con mis padres o lo dejamos. Jaime no tuvo opción.  Allí estaba, camino al cadalso.
Tomó dos veces la autopista equivocada sin proponérselo. Sus pensamientos sobre el tema eran tan profundos que le impedían abstraerse de esa mezcla de pasado y futuro inmediato donde el presente a veces se pierde y queda atrás, olvidado, cuan juguete abandonado en el parque.
La segunda vez que se equivocó quiso tomarlo como un mensaje divino que le indicaba que no debía asistir a aquella cena. Buscando una salida donde pudiera devolverse se encontraba cuando sonó su celular. La voz de Verónica pretendía estar tranquila pero Jaime la conocía, o al menos eso creía. Llevaba siete meses y medio envuelto en lo que él y Verónica denominaban un “terruño de amor.” Después de un año de conocerla en el gimnasio, dos o tres salidas, una discusión tonta, dos meses sin hablarse y “la segunda oportunidad,”que existía desde hacía siete meses y medio, claro que la conocía. Por eso supo que si no llegaba a la cena sería mejor que no volviera a llamarla, incluso sopesó esa posibilidad aún estando a pocas cuadras de la casa de sus suegros. El celular volvió a sonar en el auto de Jaime. Sí Verónica, estoy aquí, buscando donde parquearme, sí, yo también te quiero. La conversación fue breve. Justo a tiempo para que Jaime estacionara su auto en el único lugar disponible de toda la cuadra. Bajó del auto, flores para la doña, una botella de vino para el don y unos chocolates para Verónica. Algunas cosas nunca cambian, pensó Jaime en aquel momento. Trató infructuosamente de convencer a Verónica de que eligieran otros presentes con los cuales agradar a sus padres en su primera visita formal, pero ella insistió en que una botella de vino y unas flores serían las llaves que abrirían la puerta de una buena impresión a sus padres, lo considerarían educado y amable.
No pudo decirle a Verónica acerca de su primera visita de este tipo. Su novia de entonces hizo exactamente la misma exigencia, flores para halagar a su madre y una botella de vino para su padre. En aquella ocasión el padre de la chica no hablaba mucho pero miraba a Jaime fijamente al rostro con aires de solemnidad mientras la señora del hogar hablaba sin parar, no se calló en toda la noche.
Son sólo malos recuerdos, se dijo para sí mientras caminaba hacia la casa de Verónica. No pudo menos que sonreír al recordar la clase de literatura que doña Eduvigis ofreció luego de la cena, para rematar cantando operas de Verdi, Roji, Marrony y todos los demás colores. Sí, ciertamente ahora le parecía cómico todo aquello. Sus amigos todos le advirtieron que se alejara de esa chica. Cuando sea vieja será igualita a su madre, algunos decían, yo que tú no me confiara con el carácter aparentemente tranquilo del don… ese tipo de gente es peligrosa, dijo uno de los muchachos en tono de broma. La verdad es que solamente duró dos semanas saliendo con Carmen Rosa después  de aquella primera visita. Quizás habrían durado algo más si Carmen Rosa y su madre no hubieran llegado al acuerdo de que Jaime la acompañaría a visitarla todos los sábados en la tarde. El primer sábado le dio una excusa y el segundo sábado le advirtió que por nada del mundo volvería a sentarse dos horas a escuchar ópera desafinada mientras el señor silencio trataba de sacarle una radiografía a su alma a través de sus ojos. Eso fue todo. Carmen Rosa le dijo que si no quería a sus padres entonces no la quería a ella. Nunca más volvieron a verse. Jaime tampoco pudo olvidar aquella cena.
Ahora, por tercera vez, se dirigía a un encuentro de aquella especie. Verónica siempre hablaba de ellos, su madre era profesora, gracias a Dios de matemática, fue todo lo que Jaime dijo al escucharlo, Verónica nunca entendió la adversión de Jaime a la literatura y él tampoco trató de explicarle cosa alguna. El padre de Verónica, según ella, era un hombre tranquilo pero gustaba de hablar de deportes y política, Jaime leyó todos los resultados deportivos del día para estar a la par con el viejo, por si acaso. Con la doña no iba a hablar absolutamente cosa alguna que tuviera algo que ver con la matemática, no fuera a revivir el álgebra de  Baldor, los razonamientos pitagóricos o ¿quién sabe? A lo mejor se habla de Newton, Einstein, y demás sabios solamente a la hora del postre. Jaime volvió a reír en complicidad consigo mismo mientras intentaba refutar sus irónicas comparaciones.
La segunda vez fue todo muy diferente. Los padres de  Katiuska eran una fiesta eterna. Reían a carcajadas entre ellos todo el tiempo. Se contaban chistes y se jugaban bromas constantemente, nunca se separaban. Los conoció apenas un mes y unos días luego de haber conocido a su hija. Ella le invitó a una parrillada en el patio de su casa y él aceptó gustosamente. Se presentó en casa de Katiuska e inmediatamente fue abordado por la madre de esta. Mi hijo, ustedes están jóvenes todavía ¿es verdad que ustedes son novios?. Jaime no estaba preparado para esa pregunta, Katiuska y él decidieron que se conocerían mejor antes de dar un inicio formal a lo que parecía una fuerte atracción entre ellos dos. Sí, se habían besado en el cine pero eso no los hacía novios ¿o sí?. Doña Catalina, la madre de Katiuska, lo sacó de su ensimismamiento   formulándole la misma pregunta otra vez, a lo que Jaime contestó: Señora, creo que a quien debe preguntarle es a su hija...  ya lo hice, contestó ella, mi hija dice que ustedes son novios. La silueta reflejada a través de la cortina que Jaime veía al fondo de la sala era la evidencia más clara de aquella emboscada. Muchos años más tarde se preguntaría ¿por qué dije que sí?, lo normal habría sido que en aquel mismo instante pidiera disculpas y se retirara educadamente pero hizo todo lo contrario a lo que su interior imploraba a todo grito. Sí señora, si su hija dice que somos novios es porque lo somos. Hasta él mismo creyó que así lo era.
Esta historia continuará…

28 de septiembre de 2011

Dr. Miguel Aristy: un dominicano ejemplar

El programa "Acción Inmediata" es transmitido de lunes a jueves por "Santo Domingo TV" (canal 69 en tv local y canal 24 en tv por cable). De lunes a jueves en horario de 8:00 a 9:00 pm y los sábados se transmite en las mañanas, de 9:00 a 10:00 AM. Eso quiere decir que el Dr. Miguel Aristy trabaja desde las seis de la mañana hasta pasadas las nueve de la noche, tomando en cuenta el tiempo de traslado desde y hacia su hogar, su consultorio y la planta televisiva. Sin contar que cada sábado acude a su consultorio, donde recibe a los que tienen una cita previa. Trabaja con la energía de un joven de veinte años pero hace un tiempo que pasó de los setenta años de edad. Sí, es verdaderamente un ejemplo a imitar.
Cada paciente para el doctor Aristy es una especie de aventura exploratoria en la cual el tesoro escondido es la recuperación de la salud de ese paciente. Miguel Aristy se envuelve en cada caso con tal entusiasmo que es solamente comparable a la inocente fascinación que embarga a los niños cuando reciben un juguete nuevo como premio por su buena conducta. Porque es ese el modo que el Dr. Aristy proyecta su entrega a la solución de los males de sus pacientes, como un presente que la vida le concede como premio, no sólo a su increíble experiencia y preparación sino también a su incesante deseo de servir a la humanidad.
Tanto en su programa de televisión, en el cual además de interactuar con el público respondiendo preguntas sobre salud en general, como en su centro de medicina natural, el cual está a la vanguardia tecnológica en cuanto a medicina alternativa se refiere, el Dr. Aristy desarrolla una muy valiosa labor en beneficio de nuestra sociedad. Desde ambas plataformas el doctor Aristy: educa, orienta, aconseja, prescribe remedios naturales y contribuye enormemente al despertar de la conciencia del pueblo llano. En esto último pone especial énfasis tanto en la utilización de un lenguaje comprensible como en sus aportes de explicaciones claras y detalladas.
El Dr. Aristy es médico naturista, lo ha sido por más de cuarenta años, pero también es neurólogo, psiquiatra, comunicador y escritor. Escribir sobre él y su trabajo bien podría ocupar varios libros, y en un solo escrito resulta imposible abordar todos los puntos de su vida profesional. Por eso quiero invitar a todos a que valoremos y conozcamos más a fondo al doctor Miguel Aristy, sea por televisión o de manera personal. Lo mejor del mundo es gozar de buena salud, pero ante cualquier eventualidad inesperada lo mejor es acudir a la experiencia de un verdadero profesional. Alguien me preguntó si yo era un fanático del Dr. Aristy, le dije que no, que yo soy su amigo. Una amistad que es un privilegio para mí. Miguel Aristy es un genio brillante, un trabajador incansable, un hombre de familia y un educador incomparable pero sobre todas las cosas es un dominicano ejemplar. Que Dios conceda larga vida al Dr. Aristy y le permita seguir brindándonos su conocimiento y orientación por mucho, mucho tiempo. Para los dominicanos, es una gran bendición.

Nota: El centro "Naturismo y desarrollo personal" del Dr. Miguel Aristy se encuentra en Lacalle Dr. Delgado No. 26, Gazcue, Santo Domingo. Tel.809 682 1761.