11 de diciembre de 2010

¿En verdad existe Dios?

El libre albedrío del hombre hace que sea natural que se auto formule preguntas como esta. Es completamente normal.  Si encima añades las evidentes equivocaciones en las que ha incurrido la humanidad en el nombre de Dios, entonces hace que inmediatamente cualquiera se decida a creer que Dios no existe. La famosa Santa inquisición, las guerras santas, la conquista del nuevo mundo y un sinnúmero más de estúpidos atropellos que en nombre de Dios se han llevado a cabo a través de la historia son argumentos esgrimidos con fuerza y a menudo hasta con estilo por individuos que, confundidos, intentan demostrar su falsa verdad, a la vez que intentan confundir a otros. Gracias a Dios los que esto intentan no encuentran ninguna evidencia que no sea las “equivocaciones” de nosotros mismos, los seres humanos. Ni aún los más sabios y exitosos científicos han podido nunca demostrar que Dios no existe. Esto así porque toda la inteligencia del hombre es una microscópica brisa dentro del universo creado por Dios. Si fueran tan sabios para por lo menos añadir algo nuevo a sus infértiles intentos de convencer a otros de que sigan su incompleta doctrina, quizás sería interesante debatir las enseñanzas que conforman el legado de nuestro creador. Pero no es así.
Los seres humanos estamos diseñados para vivir de una forma inteligente. Todo nuestro ser destila inteligencia por doquier. Es nuestro libre albedrío el que hace posible que existan tres tipos de personas: Inteligentes, indiferentes e ineptos. Las personas inteligentes son aquellas que observan, indagan, escudriñan e investigan todos y cada uno de los elementos que conforman su diario vivir. Estas personas adquieren un aparato moderno de tecnología avanzada y aún antes de encenderlo revisan el manual de instrucciones para operarlo apropiadamente y aprovechar al máximo su utilidad. Este mismo tipo de personas visita al médico y una vez tienen en sus manos la prescripción e indicaciones de los medicamentos por este sugeridos, van a la farmacia y leen la posología del mismo, investigan cuales componentes químicos conforman el medicamento, las contraindicaciones, efectos adversos y luego buscan en Internet toda la información referente a dicho producto. Si no están conformes con lo que encuentran, entonces buscan una segunda opinión acudiendo a otro doctor.
Las personas indiferentes compran el mismo aparato electrónico, lo encienden y se limitan a utilizar las funciones de fácil acceso. Consumen medicinas prescritas por un facultativo como si sus propios cuerpos no les interesaran y obtienen provecho o perjuicio de manera aleatoria. Son los de doble ánimo y tibio corazón.
Los ineptos consiguen tecnología moderna, la encienden y ni se enteran que existe un manual de operaciones. Descubren su ineptitud cuando tienen que llevarlo al taller de reparaciones y el técnico les explica todo lo que hicieron mal. Si se enferman le preguntan al vecino que remedio tomar o recuerdan que su abuela preparaba tal o cual cosa la toman y dilema resuelto. Si van al médico, guardan la receta en el bolsillo del pantalón y a los tres meses, cuando no soportan más los síntomas de su enfermedad, tienen que volver al doctor a que les haga una nueva receta, compran la medicina, la toman por dos o tres días y en cuanto se sienten mejor no la toman más.
En el plano espiritual ocurren cosas similares. Los ineptos encienden sus corazones con cualquier tipo de lucubración que les parezca atractiva sin importarle si la oyeron del vecino o en un autobús de transporte público y luego se les oye repetir las mismas sandeces que de otros escucharon sin saber lo que dicen.
La inteligencia divina está dentro de nosotros mismos. Basta con abstraer nuestra mente y nuestro ser de toda esa lúdica falacia que insistimos en llamar realidad material para encontrarnos con nosotros mismos y descubrir lo que verdaderamente somos, seres perfectamente inteligentes. El primer manual de vida está en nuestro interior. Otros manuales llegan a nuestras vidas cuando estamos preparados para recibirlos. La Biblia, aún si pudiera tener errores de traducción, mantiene intacta su esencia. Requiere valor, inteligencia y esfuerzo atreverse a vivir de la manera en que Dios nos manda pero esa es la única forma de comprobar la existencia y el poder de Dios. El reino de Dios es semejante a un aparato de tecnología avanzada, si usted no sigue las instrucciones del manual nunca aprenderá a usarlo apropiadamente. También el reino de Dios es igual a una prescripción médica, mientras más indagas sus componentes tendrás más confianza, más conocimiento y tendrá mayor efecto en tu vida.
Los llamados ateos tratan de ocultar su falta de valentía y su holgazanería negando la existencia de nuestro creador. Pero que ironía, la palabra ateo significa “sin Dios”, es decir que ellos  mismos no pueden decir lo que pretenden ser sin mencionar a Dios.
Después de todo, si Dios no existe…. ¿por qué inviertes tu tiempo escribiendo, pensando y hablando de él? No tiene sentido. Mejor sería que usaras tu tiempo y energía en algo en lo que si creas.
Existe mucha literatura inspirada por Dios a los hombres, no es sólo la Biblia, pero esta es la más efectiva, principalmente para los recién nacidos espirituales. Si te atreves, si tienes valor, fuerza de voluntad y eres capaz de esforzarte… escudriña las escrituras. Lee los consejos e instrucciones que Dios te da para que le saques provecho a tu vida. Lo mejor de todo es que viene incluida una garantía de vida eterna en un hermoso sobre que dice “salvación.”

1 de diciembre de 2010

Marcos Díaz y la natación dominicana.

Marcos Díaz es un fenómeno… nadando. Después de: haber unido los cinco continentes a nado, dado dos vueltas nadando a la isla de Manhattan, obtenido múltiples conquistas en eventos de aguas abiertas: Canal de la Mancha, Estrecho de Gibraltar y todo lo demás, nadie se atrevería a negarlo. Pareciera lejano cuando en 1999 decidió tirarse en la piscina del Body Shop Athletic Club a romper el récord de los 50 mil metros ininterrumpidos que en 1981 había establecido el también nadador dominicano Víctor Masalles. Marcos nadó 52 mil metros esa ocasión en tiempo de 15 horas y  27 segundos.
Algunos creen que en cuanto a la natación dominicana se refiere Marcos Díaz es la excepción. Según mi opinión, él es parte de la regla. Desde los años 70 hasta nuestros días la natación quisqueyana ha tenido magníficos representantes. Atletas extraordinarios que han sabido llevar dignamente en sus hombros la bandera de nuestra nación.
Como hombre del agua que soy y habiendo dedicado la mayor parte de mi vida al deporte de la natación, muchas veces he escuchado la pregunta de si Marcos es el mejor nadador dominicano y debo responder lo mismo todo el tiempo, “en aguas abiertas sí, es el mejor y pionero en ultra distancia en nuestra isla”. Pero la natación está comprendida por otras cuatro disciplinas; clavado, nado sincronizado, polo acuático y natación lisa. La natación ha obtenido 7 medallas en Juegos Centroamericanos y del Caribe, todas de bronce.   1 en clavado, 2 en natación lisa y 4 en nado sincronizado. La primera de estas preseas fue ganada por el clavadista César Henderson en los XIV Juegos Centroamericanos de 1982 celebrados en La Habana, Cuba. En esos mismos juegos el dueto de nado sincronizado conformado por Ximena Carías y Lucía D’Andrade  conquistó otra medalla de bronce para nuestra tierra. Manolo Cabrera y Tomás Bisonó  repitieron la hazaña en México 1990, el primero en los cien metros mariposa y el segundo en los 200 mts. Dorso. Lucía D’Andrade de nuevo, esta vez como entrenadora, comandó el equipo nacional de nado sincronizado en los juegos de El Salvador 2002 donde Dominicana ocupó el tercer lugar por equipos (Maricarmen y Gina Saleta, Mariel Bross y  Claudia Cueli  integraron ese equipo).  Las más recientes medallas fueron obtenidas por las atletas de nado sincronizado Claudia Cueli y Katherine Martínez en dueto y luego Katherine también en solo en los juegos celebrados en Mayagüez 2010. Claudia se convierte así en la primera nadadora dominicana en ganar medallas en dos centroamericanos abiertos, y junto a Katherine, son las únicas nadadoras dominicanas en tener dos medallas en esos juegos.
Si Marcos Díaz hubiera seguido la tradición dominicana de retirarse del deporte acuático antes de los veinte años de edad es probable que su nombre hoy estuviera en el anonimato. La mayoría de los dominicanos ignora los nombres de cientos de nadadores que han dado el todo por el todo representando a nuestra patria en eventos internacionales. Más, Marcos hizo caso omiso a esas tradiciones y en vez de eso eligió la natación de aguas abiertas para seguir cultivando su amor por el deporte acuático.
En otros países se invierte en los atletas para que luego estos obtengan medallas pero en República Dominicana ocurre lo opuesto. Solamente se toma en cuenta a los atletas cuando adquieren su propio prestigio.
Existen nadadores dominicanos que aún habiendo clasificado para juegos panamericanos u olímpicos luego no son avalados por el COD para que puedan competir. Un caso famoso en el agua es el de Erick Despradel (miembro del Templo de la Fama del deportista vegano y electo atleta del siglo XX en su natal provincia de La Vega), cuya familia incluso llegó a ofrecer cubrir todos sus gastos para que pudiera asistir a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Pero a pesar de estar clasificado para participar en ellos, el COD no lo permitió.
El propio Marcos Díaz no fue incluido en la lista de atletas protegidos por el PARNI hasta el año 2004, y si bien es cierto que el ministro de deportes Jay Payano le ha brindado su apoyo en los últimos años, fueron muchas las brazadas que tuvo que dar antes de ser reconocido por la propia federación dominicana de natación.
Llega a tal grado el desconocimiento de los méritos de nuestros nadadores que incluso cronistas y periodistas especializados en deporte informan a través de los medios que “sólo uno”, u otras veces que “tan sólo dos” nadadores dominicanos han participado en Juegos Olímpicos. Reitero, la natación la conforman cinco disciplinas y por lo menos 10 atletas de las mismas han representado nuestra bandera en 5 olimpiadas. 4 Clavadistas: Salvador Pérez en México 1968, Reynaldo Castro y César Henderson en Moscú 1980 y luego, César Henderson, Reynaldo Castro y Fernando Henderson en Los Ángeles  1984;  4 de nado sincronizado: Maribel Solís y Ximena Carías en Los Ángeles 84 y Katherine Martínez y Mariel Bross en Beijing 2008; Por Último dos en natación lisa; Guillermo Cabrera en Sydney 2000 y Jacinto Ayala en Beijing 2008.
Reynaldo Castro y César Henderson, únicos atletas de la natación dominicana que han participado en dos olimpiadas, son prácticamente  extraños en nuestra isla. César Henderson  ocupó el lugar 16 en Los Ángeles 84. Él y Fernando son bien conocidos en Canadá donde desde hace dos décadas son entrenadores de renombre en la disciplina de clavados. A César pude verlo como parte del cuerpo de entrenadores  de la delegación canadiense que compitió en los juegos panamericanos celebrados en Santo Domingo 2003. Reynaldo Castro es entrenador en la universidad de Nebraska, Estados Unidos.
Hoy Marcos es conocido mundialmente debido a su trayectoria acuática. Tiene una fundación que lleva su nombre y ha recibido toda clase de premios y homenajes. Cabe señalar que su éxito no es fortuito. Todos y cada uno de los integrantes de su equipo de trabajo, comenzando por su entrenador Augusto García, han sido atletas de alto rendimiento en las ramas acuáticas. Rafael Miranda, Benjamín Payano y los idos a destiempo; José Tavares y Julio García. Todos ellos supieron lo que implica ser nadador de alto calibre: entrenamiento en las madrugadas, pesas, correr, calistenia y una privación total de la vida social, son requisitos indispensables para el buen desempeño en el agua. Si sumamos a esto los aproximadamente 70 kilómetros semanales que exige la natación a sus atletas y encima no obtener beneficio diferente al de la satisfacción de cumplir su deber patriótico defendiendo el nombre y orgullo de nuestra nación, sería razonable que a la natación se le ponga más atención.

Los grandes nadadores del mundo se retiran después de los treinta y algunos llegan hasta los cuarenta buscando representar a sus tierras. Casos como: Dara Torres, Matt Biondi, Alexander Popov, y Manuel Estiarte, son sólo algunos ejemplos de lo que aquí señalo. En la otra cara de la moneda tenemos a nadadores dominicanos que luego de imponer marcas y ganar medallas de todos los colores en campeonatos centroamericanos juveniles y torneos interislas, Tienen que retirarse para poder cumplir con sus estudios o dedicarse a trabajar. Son cientos los nombres pero osaré mencionar algunos: Manolo Cabrera, Guillermo Henríquez, René y Tomás Bisonó, Luís Garrido, César Peguero, Héctor Orlando Pérez, Dimitri Fernández, Emilio Ovalles, Franklin Mieses, Carlos Saleta, Robert Brisman, Carlos De La Cruz, entre otros del género masculino, abandonaron la natación en las cúspides de sus respectivas carreras. Eliana Paulino, Anaísa Tejeda, Ameriquín Dalmasí, Beatriz Vilalta, Rossy García, Patricia Lara, Jeanette D’Antonio, Tania Salomón, Anny Saladín, Wanda González, Claudia Martínez, Priscila Zacarías  y la excepcional Mercedita Aybar, quien actualmente compite en la categoría masters, tienen en común haberse desligado de la natación siendo casi niñas pues este no es un deporte rentable, ni ofrece garantía alguna a sus atletas. Estoy seguro que todos ellos hubieran participado en olimpiadas de haber continuado sus entrenamientos y existe una enorme posibilidad de que alguno de ellos hubiera conquistado una medalla olímpica para nuestra isla pues les sobraba calidad para lograrlo. Lo peor de todo es que la falta de una política deportiva orientada a sacar el mayor provecho de sus talentos impide que hoy en día sean algunos de ellos los entrenadores de nuestros nuevos valores. Por el contrario, en los 80 eran miles los nadadores dominicanos y hoy no llegan al treinta por ciento de lo que fuimos. El gobierno, los empresarios, la sociedad en general deben apoyar deportes como la natación y crear iniciativas para aprovechar y no perder los dones de un atleta que después de nadar por más de una década se ve obligado a renunciar a su deporte por no encontrar en el mismo garantías de ninguna índole.

Entrenadores (activos y retirados) de la talla de: Doña Maritza Creus de Rodríguez, Lilibet Rosario, Carmen Flamberg, Jaime Sánchez,  Radhamés Plácido, Henry Reyes, y Alberto Henríquéz (polo acuático), han visto tirados por la borda los sueños de miles de sus pupilos que en las últimas tres décadas han pasado por la natación.
El polo acuático es aún más complejo. Este deporte exige que un equipo se mantenga entrenando unido por lo menos ocho años seguidos (dos ciclos olímpicos) antes de obtener resultados óptimos a nivel continental o mundial. En Dominicana nunca ha entrenado un equipo con los mismos integrantes ni siquiera cuatro años seguidos. Con todo y eso, jugadores como José aldebot, Pablito Cordero, Glauco Then, Samuel Maldonado, Michelle Brama, Alexander Brexnikar, Christian Cury, José Tavares, Irving y Hamlet Espaillat, Andrés Rodríguez, Francisco Ruiz, Amado Mejía, entre varios más, han estado a la altura de los grandes del continente en épocas diferentes de nuestro waterpolo. Reitero, se necesita un equipo compacto y que entrene unido por varios años para lograr el éxito. Está bien llamar dos o tres jugadores que entrenan en otros países para reforzar al equipo nacional, pero reunir un equipo completo de jugadores que entrenan en distintos lugares y asistir a un torneo a improvisar... eso nunca va a funcionar.
Debemos emular la labor de Marcos Díaz y su equipo de trabajo para que podamos conquistar medallas panamericanas y olímpicas en las ramas de la natación. Constancia, tenacidad, unión, y buscar la forma de que nuestro deporte sea rentable para nuestros atletas, son aguas por las que tenemos que nadar si en verdad deseamos triunfar.
Hoy y durante todo el mes de diciembre Marcos estará compitiendo con otros once atletas para ser coronado como “hombre del año 2010 en aguas abiertas”. Comencemos a mostrar nuestra unidad  en la natación y hagamos posible que Marcos obtenga más votos de los que atleta alguno haya obtenido en la historia de estos premios. Él se lo merece. Aprendamos de Marcos Díaz  y hagamos de la natación y de nuestra nación completa la campeona mundial de la organización social y deportiva. Aquí les dejo el enlace para que voten por Marcos Díaz: http://www.openwatersource.com/vote-for-the-world-open-water-swimming-man-of-the-year.html

22 de noviembre de 2010

Semáforos limosneros.

Saludos amigos:
Cierto día estaba esperando en la av. 27 de Febrero con Lincoln a que cambiara el semáforo y se me acercó una señora pidiendo limosna. Inmediatamente tomé del menudo que para esos fines siempre tengo a mano y le pasé unas monedas. Acto seguido, otra señora, a bordo de un carro público hace un comentario “a mí me dijeron que esa doña ha construido una casa grandísima pidiendo en las esquinas”. Como ya he escuchado comentarios de esa índole en varias ocasiones me dispuse a ignorarla, pero antes de subir el cristal de mi auto contesté a la señora del comentario no solicitado. “Señora, si eso es verdad, entonces esa doñita es digna de admiración. Yo mismo no me atrevería a pasar un día completo debajo de este sol caribeño pidiendo ni por todo el dinero del mundo … no sólo eso sino que desde los dieciocho años trabajo y no he tenido tanta disciplina como para ahorrar y hacer una construcción como la que Usted señala. Pase buen día”. Ojalá sea verdad que todos los limosneros consigan más de diez mil pesos mensuales… yo lo dudo. Lo que sí sé es la forma infrahumana en la que vive la mayoría de esa gente. Gualey, Capotillo, Las Cañitas, Los Guandúles, Guachupita, El Caliche, Simón Bolívar, y otros sectores de la parte norte del Distrito Nacional no son barrios sino vertederos gigantes. Son centros de hacinamiento  en los que cohabitan miles de seres humanos acostumbrados a desayunar “cuando aparece algo” pues el pasar hambre en esas esferas es un deporte que se practica por obligación. Peor aún, fruto de la ignorancia y falta de educación en la que vive sumida esa gran parte de la población capitalina  cometen las más  atroces estupideces; se mudan con una pareja en un cuarto alquilado de una o dos pequeñas habitaciones de 2x2 metros y luego engendran tres o cuatro hijos pensando en que luego serán ellos los que los mantendrán una vez lleguen a la vejez. Con esos trescientos o cuatrocientos pesos que reúnen pidiendo o limpiando vidrios deberán alimentarse todos los miembros de esa “familia dominicana” y lo más triste del caso sacar para sus vicios de alcohol y drogas.
Para bien o para mal, los cuerpos de estas personas viven expuestos a tanta suciedad, bacterias y enfermedades que se vuelven inmunes a la mayoría de las dolencias que aquejan al ciudadano común pues ellos mismos son enfermos de la vida.
Lo sé, lo sé, no es tu culpa, tú no los trajiste al mundo. Pero si no te importan, ni harás cosa alguna para solucionar esa situación ¿por qué interesarte si otro le regala uno o dos pesos de lo que le sobra?. El gobierno hará nada para contrarrestar esa situación. Es el pueblo mismo, nosotros los profesionales dominicanos los que podemos y debemos involucrarnos con las entidades sociales (clubes, liceos, iglesias, escuelas públicas, etc.) que trabajan en pro de esas comunidades para contribuir con nuestro conocimiento a la educación de esos, aunque nos duela, “conciudadanos nuestros”.
A la mayoría de los dominicanos de clase media alta y clase alta les causa pavor caminar por esos lugares de nuestra capital y no les culpo. El índice de criminalidad es demasiado alto en esos predios, aunque también viven allí obreros y trabajadores serios y humildes tan o más serios que el mismo presidente. Pero ¿qué te cuesta? Si estás muy ocupado para involucrarte en la educación de nuestro pueblo o te causa horror introducirte en esas zonas. Acude a una escuela pública y regala de lo que te sobra, cualquier cosa es buena para los que tienen nada. Lápices de colores, lapiceros, diccionarios, cuadernos, libros de cuentos, sacapuntas, borradores, reglas… todas esas cosas que a ti y a mí nos compraron de niño y que para muchos de esos chicos pobres son un lujo extraído de la ciencia ficción. Medias, pantaloncillos, tenis, bolitas de peinar a las niñas y un montón  de cosas más en las que nunca pensamos a ellos les hace falta.
Quizás un día uno de esos niños sienta que la sociedad a la cual pertenecen les dio algo de amor y cariño, le regaló una oportunidad para ayudarlo a estudiar y decide que, en vez de ser delincuente, él puede llegar también a ser profesional y entonces ayudar a otros a contribuir a tener un mejor país. La criminal violencia que nos azota, las enfermedades, el hambre, la miseria y la ignorancia son el fruto obligado del inmenso odio que otros han sembrado. Sembremos amor en nuestra tierra y florecerán árboles gigantes de bondad, bienestar y misericordia. Talvez algún día no tendremos “molestosos”  pordioseros en los semáforos de nuestra nación.

Freddy Beras Goico.

Escuchar a Felipe Polanco hablar por televisión en tono de seriedad resulta bastante extraño, tiene que ocurrir algo de gran magnitud para que eso suceda. Es que “Boruga”, como se apoda Felipe,  hasta para predicar la palabra de Dios lo hace con una gracia espontánea y en medio de risas de júbilo. Pero hoy le tocó dar el último adiós a su amigo y compañero de lágrimas y risas, el incomparable Freddy Beras Goico. Hoy 21 de noviembre del 2010 fue enterrado su cuerpo, hoy hubiera cumplido 70 años de edad y hoy la nación dominicana amaneció vestida de luto por su partida.
Muchos dominicanos hemos llorado el saber que ya no estará con nosotros y aún en medio de la tristeza que produce el saberlo no podemos evitar reír con sus brillantes comedias, las mismas que la televisión nacional ha venido exhibiendo desde que el pasado 18 de este mes fue confirmada su muerte.
En toda mi existencia he sido testigo de cuatro fallecimientos de personalidades dominicanas que han conmocionado toda la nación; el Dr. Joaquín Balaguer, El comediante Luisito Martí, José Francisco Peña Gómez y el Prof. Juan Boch. Pero creo que ninguna ha provocado tantas diversas manifestaciones emocionales en nuestro pueblo como la muerte de Freddy. Los dominicanos le han tributado a Beras Goico el trato de los héroes, el trato de los santos… el trato de los grandes. Cientos de miles de dominicanos de una u otra forma se han envuelto en este acto solemne que irónicamente fluctúa entre la risa y el llanto, entre la calma y el frenesí, entre el desconsuelo y el agradecimiento. Reímos de sus bromas, lloramos su partida… la calmada ciudad de Santo Domingo contempla callada como sus ciudadanos ondean nuestra bandera tricolor al paso del carro fúnebre que lleva al camposanto los restos de Freddy y hasta el cielo parece entristecer mientras deja la lluvia caer. Y estamos agradecidos de que él haya existido, De que nos dejara un gran ejemplo de patriotismo y amor al prójimo para que podamos imitar, de haber sido testigos de que en la República Dominicana quedan hombres de valor, íntegros y responsables… hombres incomparables. Pues ahora que Freddy no estará físicamente entre nosotros nos queda la esperanza de que otros dominicanos imitarán su ejemplo y que las semillas de amor que ese ser increíble ha sembrado en nuestra isla florecerá en cada comunicador de la televisión, en cada comediante y en cada dominicano para que seamos mejores y empecemos a tratarnos como lo que somos… verdaderos hermanos.
Adiós hermano Freddy, nunca te olvidaremos. Gracias hermano Freddy por enseñarnos a todos lo que significa ser un buen dominicano.

14 de noviembre de 2010

Madre patria… ¿África, Asia o España?

Desde muy pequeño escuché el uso del término “Madre patria” para referirse a España y honestamente no lo entendía. Dado que quienes regularmente pronunciaban esas palabras eran personas con la autoridad suficiente como para que sus argumentos no fueran cuestionados, llegué a pensar que mi falta de entendimiento era propio de mi inexperiencia en la vida y se disiparía a través del tiempo. Con esta “no tan convincente” deducción en mi cabeza continué observando como mis compatriotas seguían llamando Madre patria a España, pero, seguía sin entender. El mismo profesor que nos instruía acerca del orgullo de nuestra independencia nacional cada vez que se acercaba el 27 de Febrero,  luego, un día cualquiera, nos comentaba sobre la madre patria europea.
La TV  por cable ( cuando no existía la Internet ), eventos  deportivos internacionales en los que participé en mi adolescencia y la familiaridad con otros hermanos latinoamericanos que por diversas razones  visitaban nuestra tierra, me confirmaron lo que ya yo suponía. En todos los pueblos latinos de habla hispana existían personas que hacían exactamente lo mismo, llamaban madre patria a España. ¡Aaah… era eso! Se trataba simplemente del idioma. Claro, si todos hablamos castellano, que salió de Castilla, pues sí, la madre patria es España.
Lo brillante de mi efímera deducción adquirió profunda opacidad en pocos días. Razonaba: “Entonces… ¿si un niño asiático es criado por una madre curazoleña  y crece hablando holandés, tendría a Holanda como su madre patria? No, eso no encajaba bien. El hecho de ser adolescente y, por consiguiente, creer que podía saberme todas las respuestas del mundo, no me ayudaba a concluir ese dilema de modo satisfactorio. Peor aún, muchos historiadores dominicanos condenaban al general Pedro Santana por propiciar la anexión a España de nuestra amada República Dominicana  apocos años de habernos librado del yugo haitiano, pero, a esos mismos los escuchaba llamar madre patria a la nación ibérica. Seguía sin entender la razón. La religión católica es aceptada por más del noventa por ciento de los dominicanos y la heredamos de España, ¿sería eso suficiente? Brasil es uno de los países con mayor cantidad de católicos y no dicen ser hijos de España. Aún así, la iglesia católica viene de Roma, no de España.
Muy poco de nuestra cultura proviene de allá: tocamos y bailamos merengue con tamboras africanas, jugamos béisbol de origen norteamericano y una gran parte de nuestros electrodomésticos son “made in China”. ¿Dónde está España?Pues, fuera de la mayoría de nuestras  tradiciones religiosas y  el idioma castellano, España en Dominicana se quedó reducida a  los apellidos españoles que ostentamos. Lo cierto es que somos una mezcla inmensa de culturas que hoy caracteriza la sólida identidad del pueblo dominicano.
La fisonomía del pueblo dominicano, en su mayoría, lleva a Africa retratada de la A hasta la Z. en países como ´méxico, Perú, Bolivia e incluso Venezuela se observa claramente su herencia aborigen. Ocurre igual, en mayor o menor proporción, con casi todos los habitantes del resto de las naciones de centro y Suramérica. Esa es la pura verdad.
Deduje, y lo mantuve por mucho tiempo, que dos factores influían directamente en este fenómeno: Primero: fueron los colonizadores españoles los que, por sentirse lejos de su tierra, llamaban madre patria a su país de origen y luego se ha quedado grabado en las mentes  de los descendientes de los pueblos colonizados, algo así como una mezcla de servilismo y de negación a nuestra propia identidad; y, segundo: África no ofrece, y nunca ha ofrecido, ningún tipo de ayuda económica, ni posee los medios adecuados para proyectar y defender los aportes de su cultura a nuestros pueblos. Di por terminado ese asunto por varios años y pensé que ya no volvería a razonar sobre el mismo… ¡Cuán equivocado estaba!
Recientemente, hace dos o tres años,  obtuve conocimiento de unos estudios científicos llevados a cabo por un investigador de la Universidad de Puerto Rico (recinto Mayagüez), el  Dr. Juan Carlos Martínez Cruzado. Dichos estudios trataban específicamente sobre el ADN mitocondrial. Este gen es heredado exclusivamente de nuestras madres, los hombres no contribuyen en absoluto en la formación del mismo, y puede ser rastreado de generación en generación a través de miles de años hasta nuestros orígenes, pues las mutaciones del gen ocurren cada tres mil años. Según los resultados del rastreo genético llevado a cabo en Puerto Rico, más del sesenta % de los puertorriqueños descienden directamente de los taínos o primeros aborígenes que poblaron la isla borinqueña en la era precolombina.
Un estudio similar, pero menos abarcador (apenas 1,200 muestras ), fue llevado a cabo en República Dominicana  y arrojó resultados parecidos pero, sorpresivamente, nuestros ancestros aborígenes no son exactamente los mismos que los de los puertorriqueños. Según dicho estudio, nuestra herencia genética materna está compuesta por un 30 % aborígenes de origen asiático (15 % taíno y 15 % variado), mientras que un 70% proviene de África. Hay que señalar que se trata de una muestra muy mínima para que pueda arrojar resultados confiables, habría que hacer una inversión cuantiosa en recursos para llevar a cabo un estudio más profundo y más completo. En 1948 el científico dominicano Dr. José de Jesús Álvarez Perelló realizó estudios acerca de nuestro origen genético y concluyó entonces que al menos el 17%  de nuestra población tiene orígenes indígenas. El otro lado de la moneda lo sostiene el Dr. Juan Rodríguez Acosta, Director del Museo del hombre dominicano, quien piensa que exageran en lo que se refiere a herencia genética taína tanto en Puerto Rico como en República Dominicana y señala que los resultados dependen de los lugares donde se tomen las muestras para el estudio. Rodríguez Acosta indica que los estudios que comprueban la extinción de la raza taína en nuestra isla son los más acertados y recordó que el italiano Alfredo Coppa también realizó estudios genéticos en la población dominicana y determinó entonces que el 85% de nuestro ADN es de origen africano, 9 % indoamericano (no se refirió específicamente a taínos , ) 0.8% de origen europeo y 4.8% de origen incierto. Este tipo de estudio se viene realizando hace años y han corroborado lo que otros estudiosos nos habían dicho … los primeros habitantes del hoy llamado continente americano llegaron aquí desde el continente asiático a través de Centro y Suramérica y en nuestros genes tenemos esa información.
Estoy seguro que la ciencia y la tecnología nos seguirán brindando conocimientos y sorpresas acerca de nuestros orígenes. Con todo esto, a veces parece irrelevante lo de la madre patria, mas, yo prefiero, y así lo enseñaré a mis descendientes, creer, pensar y aceptar que mi única madre patria está en este pedacito de tierra caribeña llamada República Dominicana, cariñosamente “Quisqueya”, porque mi historia comienza aquí.

Fuentes: Experiencia personal; 2- Conferencia "Orígenes continentales de las primeras poblaciones de las islas del Caribe y los movimientos migratorios que los formaron" dictada por el Dr. J.C. Martínez Cruzado (UPRM)y el Dr. Fermín Mercedes De La Cruz (UCE)en el auditorio del centro MÉDICO uce, 16 de junio del 2010; 3-PERIÓDICO Listín Diario, La República, 17 de junio 2010 y otras ediciones entre los años 2008 y 2010.