30 de abril de 2011

La vida es una gran celebración.

Cada vez que nace un niño se forma toda una celebración en torno a tan magnífico acontecimiento. Todos se muestran felices por la llegada del nuevo ser. Hasta ahí vamos bien.

Muchos siguen celebrando los avances y aprendizajes de esa nueva vida: Su primer paso es tan importante como el que Neil Armstrong dio en 1969 en la luna; El sonido de su primera palabra es más melodioso que todas las canciones de Plácido Domingo; Lo primero que escribe es tan brillante como El Quijote de Miguel de Cervantes; Su primer experimento científico deja atrás a la teoría de la relatividad de Albert Einstein; Cuando batea de jonrón en la liga de béisbol lo hace mejor que Sammy Sosa, Jorge Bell y Pedro Guerrero juntos; Todo lo nuevo que hace ese nuevo ser es un nuevo motivo para celebrar. Seguimos bien.

Hoy quiero recordarte algo: Una vez tú fuiste ese nuevo ser que llegó a iluminar las vidas de tus padres, abuelos, hermanos, tíos y demás familiares. Fuiste tú a quien celebraron cada nuevo aprendizaje, cada pequeña proeza, cada palabra, cada paso. ¿en qué momento terminó la celebración? Cuando los adultos dejaron de aplaudir y de maravillarse con cada una de tus nuevas ocurrencias… ¿perdió sentido la vida?cuando creciste, te hiciste adulto, y ya toda la atención no estaba centrada en torno a ti ¿se te olvidó como vivir?

La vida siempre tiene sentido, por eso es vida. Fuiste tú quien un día aprendió a escribir, a bailar, montar bicicleta y declamar poesía. Hoy sigues teniendo el conocimiento de hacer todo lo que un día aprendiste y tanto te celebraron. Entonces, tienes razones suficientes para que tu vida sea una gran celebración todos los días. Cada noche, cada atardecer, cada mañana al despertar, tienes ante ti la inmensa oportunidad de celebrar y apreciar lo que tu vida aporta a la humanidad, lo que tu persona aporta al mundo, lo que tu espíritu regala al universo. Ahí estamos mejor.

Hagamos que nuestra vida sea una gran celebración todos los días. Baila, canta, sonríe y disfruta todo lo que haces. Mantén siempre muy presente que la música del mundo eres tú.Regala la más afinada canción celebrando tu vida todos los días desde el fondo de tu corazón. Todos estaremos mejor. ¡Tenlo por seguro!

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